Diario de un chef: La misión de una vida gastronómica

“Cocinar es pasión, es caminar con la firme convicción de que esa idea que te ronda en la cabeza la podrás transformar en un platillo, en una nueva creación. Es poner manos a la obra para elegir el ingrediente principal, el aroma que quieres transmitir, la combinación de sabores e incluso la presentación que tendrá ese platillo. Es magia y realidad en un plato, un regalo de tus manos a la mesa”.

 
En la cocina no hay reglas, sino creaciones. Cualquier chef que conozcas podrá decirte lo mismo. Aprenderás mucho durante tus años en la escuela de gastronomía, las técnicas, el “lenguaje de la cocina” básico y avanzado, nacional e internacional, pero lo más importante es sentirte en tu elemento al cocinar, no tener miedo al experimentar, al descubrir nuevas combinaciones, a probar, repetir, ensayar y volver a intentar hasta conseguir el dorado perfecto, la cantidad ideal, la salsa adecuada, el punto final para ese platillo.

 
Cada plato es único. Puede que hayas llegado a tu platillo con ese arrebato de inspiración que hemos platicado, puede ser también una recreación de tu plato favorito, aquél que te preparaba tu abuela, tu mamá, ese que te hacía sentir bien. Puede que tu siguiente creación sea para un menú o para celebrar el placer de comer. La verdad es que no importa mucho el origen del plato, porque tarde o temprano, éste llega a ti. Dicen muy bien que la cocina te elige, y así funciona también al momento de crear. Estás en la cocina, tomas un cuchillo, los ingredientes y empieza la magia, una crónica de la que no sabes que surgirá, pero si hay algo seguro es que se irán dando las cosas para conseguir ese sabor final.

 

Cocinar es repetir y mejorar. Se cocina pensando en un objetivo, en una sinfonía de sabores. En el proceso habrán correcciones y de eso se trata, de intentar y probar. Lo más bonito es la satisfacción del viaje. El resultado es, a veces, un volado. Muchos de los buenos platillos nacen de experimentar, dejar reposar las ideas, retomar incluso las que no funcionaron y mejorarlos cambiando algo, dándole un sello único, tu firma.

 
Deleita y sorprende. Cuando estés en la cocina eres el jefe, pero también el creador, el líder, el que inspira, al que se admira, el que va a utilizar todos sus conocimientos, sus emociones y sentidos para preparar un platillo. Eres también un artista que utiliza los colores de la naturaleza, el efecto del primer hervor, las sensaciones que provoquen todos los sentidos de quienes disfruten del platillo, recuerda que tus comensales esperan usar la vista, el olfato, el gusto y hasta el tacto como protagonistas de esta nueva relación que establecen contigo y con tu plato. El comer es un momento de alegría, de nutrir el cuerpo, pero también el espíritu. Un momento para deleitar.

 

Escucha. También aprende a nutrirte de los comentarios de tus comensales, prepara a tus amigos y conocidos para que sean tus “conejillos”. Si lo haces bien te sobrarán quienes quieran disfrutar de tus platillos. Si algo no resulta, recuerda que siempre puedes volver a intentarlo, cambiar la receta, los ingredientes, las texturas. Lo maravilloso de estar en la cocina es que siempre puedes iniciar de cero y sorprender a muchos, conocidos y nuevos admiradores.
La cocina es la suma de experiencias, sabores, emociones. Quien bien cocina te hará sentir alegría y satisfacción, una sensación de bienestar, ligereza y deleite que se incrementa con cada bocado en tu paladar. Eso es para lo que vivimos todos los que hemos elegido esta profesión y vocación. Esa es tu misión como Chef.

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